Encontré en el cuento una vía para expresar mis fantasías, mis sueños y mis inquietudes. El cuento nos da la posibilidad de vivir, compartir, describir, sufrir y disfrutar situaciones que la vida real no nos otorga.

Iré guardando en los en los anaqueles de este almacén, aquellos cuentos que llegaron a mis manos a través de un libro, o por sugerencia de algún lector amigo y que por una u otra razón me conmovieron

Buscar este blog

viernes, 28 de enero de 2011

Pensamientos

Cuento de Fernando Murano

«Habrase visto descaro semejante el de este señor, si puede llamárselo señor. Es inaudito: querer comprarme las tierras que durante años han trabajado con sudor y esmero mis padres, tierras en las que he crecido y soñado. Es, es… ofensivo, es un disparate que este vil truhán intente comprar el lugar que guarda mi historia por tan sólo un puñado de estúpidos dólares.»
«¿Esta señora pensará que soy millonario? ¿Cómo voy a pagar por esos campos un valor tan alto? Mi problema es que me encuentro negociando con una niña caprichosa y engreída, que, claro, cómo ya no están sus padres, ha decidido hacer lo que se le dé la gana. Ah, no, no… conmigo que no cuente, si quiere vivir despreocupada durante muchos años, conmigo que no cuente, yo no voy a pagar un solo peso más de lo que lo ha tasado el agente de bienes raíces.”
«No voy a ceder ni un centavo más, este hombre quiere aprovecharse de mí, pensará sin duda que soy una pobre y frágil huerfanita a la que puede manejar con facilidad. ¡Qué error tan grosero ha cometido, señor sabelotodo! Siempre se lo he dicho a Luisa, no se puede confiar en los hombres que usan trajes oscuros, pelo engominado, reloj llamativo y corbata de nudo ancho. Además en esa mirada se nota una ambición desmedida.»
«Mírala cómo disfruta esta pequeña impertinente, con esa sonrisita sarcástica cree que puede llevarse el mundo por delante o que, con tan solo mostrar ese cuerpo exuberante, esos ojos inquietantes, esa boca pintada de rojo furioso, puede resolver a su favor esta negociación. ¡De ninguna manera, señorita engreída! Para lograr que oferte más dinero, va a tener, usted, que utilizar mejores recursos que esos.»
«Míralo a este arrogante, cree que va a intimidarme con esa barba candado y esa nariz filosa. ¿Acaso cree que porque me guste ese rostro tramposo va a hacer conmigo lo que quiera? ¡Válgame Dios, este señor es un desubicado!»
«Claro, mírala cómo sonríe la damita, Ja. No se imagina que, por más que esa boca sugerente y esos pechos sinuosos me seduzcan, yo no me apartaré ni un poquito de mi oferta. ¡Ya lo verá, señorita seductora!»
«Ahora, el señorito quiere hacerme caer en la vieja treta de poner cara de enamorado, de que con ese inquietante arqueo de cejas va a hacerme pisar el palito. Por más que sus gestos de galán me acaloren levemente, no cederé un ápice, pues bien ganado tengo el mote de “feroz negociadora”.»
«Ah, ahora se sonroja y se abanica… y que bella se ve… pero yo no he venido a esta reunión para conseguir una novia, es un campo lo que necesito. Aunque no sería del todo mala idea hacérmele el novio —sólo con motivo de favorecer la negociación, claro— y seducirla con mis irresistibles encantos y cuando se halle perdidamente enamorada de mí, convencerla de la conveniencia de mi oferta será a piece of cake
«Pues bien, quieres jugar el jueguito del enamorado, ningún problema. Esta caidita de ojos, y esta mirada inocente te van a resultar irresistibles, y estos labios apenas separados se encargarán del resto.»
«Será fácil hacérmele el novio a esta pequeña tan hermosa, casi que podría fingir sin que nadie se dé cuenta, que estoy enamorado de ese sedoso cabello negro, de esos labios carnosos, de esos ojos verdes y de esas mejillas rosadas.»
«Sí, tontito, caerás en mi treta. Porque nunca podré enamorarme de ti y perder el sano juicio, aunque me seduzcan tu porte de galán, tus vestimentas de dandy, tu perfume embriagador, tus gestos arrogantes. No, no me enamorarás, tontito.»
«Ya está hecho, ya sus ojos no pueden ocultar sus sentimientos hacia mí. Y aunque mi corazón lata con violencia, mis pensamientos son los que controlan mis actos.»
—Señorita Clara, veo que usted se halla cansada por tan extensa negociación, permítame invitarla a cenar esta noche. Será una excelente ocasión para conversar acerca del negocio que nos convoca. Además podríamos conocernos un poco más y tal vez esta operación podría ser mucho más que un negocio, podría significar el comienzo de una amistad duradera, my lady.
—Ah, caballero, ha tenido una buena idea, pues tiene usted razón, me encuentro muy fatigada y sería de mi agrado continuar esta conversación en otro momento y, tal vez, hoy por la noche sería muy conveniente. ¿Conoce usted un lugar adecuado?
—Por su puesto mi bella señorita, ya mismo daré indicaciones para que se nos reserve dos lugares en el mejor restaurante de la ciudad.
—¿Dos lugares?, ejem… ¿No concurrirán nuestros asesores?
—Claro que no, tal y como están las cosas, la única solución es un arreglo entre amigos y yo creo que podemos ser grandes amigos, Clarita.
—Sí, tiene usted razón, John, asegúrese de conseguir un lugar tranquilo y reservado. Esta noche haremos “grandes negocios”.
«Ahora que lo miro bien no parece tan malo este muchacho. Además es apuesto  y muy caballero. Creo que será una velada estupenda.»

«Un gran ramo de rosas, una caja de bombones de Suiza, caviar y una mesa con velas. Ya imagino sus cabellos brillando a la luz de la luna, sus mejillas sonrojándose y sus labios tiernos y húmedos bes… Un momento, no debo olvidarme del negocio… ¿Negocio? Al diablo con el negocio. »


Licencia Creative Commons
Pensamientos por Fernando Murano se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en fernandomurano.blogspot.com.

2 comentarios:

  1. Muy bueno, don Fernando!!!
    Te envío un abrazo. Juanma.

    ResponderEliminar
  2. Muy buen cuento, Fernando. La historia se va construyendo con los pensamientos de los dos personajes, y ese cambio constante de punto de vista resulta doblemente valioso: por un lado nos permite ver las estrategias de los negociantes, y también nos deja presenciar el avance de lo humano (amor) por sobre lo material (negocios).
    Mis felicitaciones.
    Daniel

    ResponderEliminar